jueves, 17 de agosto de 2017

Barcelona

Trece personas asesinadas en un atentado terrorista en Barcelona

18-A: Concentraciones en apoyo a las Kelly's

Basuras en playas: Plástico

España no es el país de la UE que más crece: hay 15 estados que van más rápido

El PIB de la eurozona creció un 2,2% en el segundo trimestre del año, un ritmo que no se había visto desde el año 2011, ejercicio aciago para la economía comunitaria por las malas decisiones de política monetaria y económica. Esta vez la situación es diferente, ya que se han eliminado algunos excesos del pasado y el crecimiento está acompañado de creación de empleo, exportaciones y ajuste del déficit. La mayor parte de analistas y organismos internacionales reconoce que Europa ha consolidado recuperación y entra en la fase expansiva del ciclo que genera optimismo y retroalimenta el crecimiento.
 
Esta es la situación que vive España y, aunque la mayor parte de los indicadores no han recuperado los niveles precrisis, el ritmo de crecimiento supera ampliamente lo esperado. Nadie esperaba que la economía española acelerase este ejercicio, pero los vientos de cola se mantienen inalterados (petróleo, tipos de interés y turismo), y tanto la inversión empresarial como la construcción están contribuyendo más que en los ejercicios anteriores. El resultado es que el PIB creció un 3,1% en el segundo trimestre del año (en tasa interanual) y un 0,9% trimestral, muy cerca de los mejores registros de la recuperación.
 
A pesar del buen ritmo de la economía, España no es el país que más crece de Europa. Está por encima de la media y también supera a los cuatro mayores estados de la UE (Alemania, Francia, Italia y Reino Unido), pero está lejos de ser el país puntero. Solo en la eurozona hay ocho países que crecen más que España (en algunos no hay datos del segundo trimestre, pero en el primero ya iban más rápido) y otros siete que son miembros de la Unión Europea, pero no están dentro del euro.

Leer la noticia completa en El Confidencial.

La viñeta del día

martes, 15 de agosto de 2017

El Tribunal Superior de Asturias dice que ir tres días borracho a trabajar no es motivo de despido

Presentarse a trabajar borracho durante tres días no es motivo de despido. Al menos es lo que entiende el juzgado de lo Social y el Tribunal Superior de Justicia de Asturias que han obligado a una sidrería de Gijón a readmitir a un camarero que acudió a su puesto de trabajo bajo los efectos del alcohol.
 
Y no lo hizo solo una vez. Fueron tres. De nada le valió al dueño haberle suspendido durante tres días de empleo y sueldo durante las dos primeras porque el hombre volvió a caer. Fue justo a la tercera, la vencida, cuando el dueño del local le entregó una carta de despido en la que indicaba, como publicó El Comercio, que no tenía intención de corregir su comportamiento, porque ya le habían llamado al orden otras dos veces.
 
La justicia entiende que el despido resulta improcedente porque artículo del convenio de hostelería al que hace referencia la carta presentada por el hostelero habla de que el incumplimiento contractual es entendido cuando la embriaguez repercute en el trabajo, algo que no aparece especificado. El Supremo no solo obliga a readmitirlo, también a abonar todo el sueldo que dejó de percibir desde que fue despedido en junio del 2016.

Las Redes Sociales hablan y hablan








El 15 de Agosto NO compres

La viñeta del día

¿Realidad o ficción? (agosto 2017)




























¿Realidad o ficción?

En el enlace que señala Homer puedes ver la anterior entrada de ¿realidad o ficción?.

lunes, 14 de agosto de 2017

Prensa: Joyitas de El País

El día que se aprobó la famosa 'Ley de Vagos y Maleantes'

Durante los años que duró la dictadura franquista muchas fueron las personas a las que se les aplicó dura e injustamente la 'Ley de Vagos y Maleantes' (también conocida popularmente como 'la gandula').
 
Con esta ley se quería sancionar a toda aquella persona que no era del agrado de las autoridades del momento y siempre ha estado vinculada en la memoria histórica con ese régimen, pero en realidad se aprobó y puso en marcha unos cuantos años antes de que Franco tomara el poder.
 
Concretamente fue el 5 de agosto de 1933 cuando se publicó en la Gaceta de Madrid (germen del Boletín Oficial del Estado) una ley que había sido promulgada y aprobada un día antes por el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, y el presidente del Consejo de Ministros, Manuel Azaña.
 
La ley perseguiría a los que ellos consideraban como escoria de la sociedad: vagabundos, pordioseros, rufianes, proxenetas y todo aquel que no pudiese demostrar tener un domicilio fijo y un empleo o modo de sustento.
 
Se aplicó durante la Segunda República y con la llegada del franquismo se mantuvo, no siendo modificada hasta el 15 de julio de 1954, en el que añadirían a esa lista de perseguidos a los homosexuales (muchos de ellos fueron encerrados en las conocidas como Colonias Agrícolas, manera endulzada de referirse a campos de trabajo forzado).
 
Se mantuvo en vigor hasta el 5 de agosto de 1970, año que fue sustituida por la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, en la que se incluyó a los drogadictos, las prostitutas y los inmigrantes ilegales.
 
Tras el fallecimiento del dictador Franco la ley sufrió varias modificaciones, eliminando algunos artículos, pero no fue derogada totalmente hasta finales de 1995 (concretamente el 23 de noviembre).